¡Compárteme!

domingo 26 de junio de 2011

Bendito tiempo, maldito tiempo.

No hay tiempo: respira. No hay tiempo: camina. Todo en automático: duermes, sueñas, despiertas, comes, trabajas, peleas en el tráfico, comes, trabajas, llegas a casa y descansas... ¿En serio descansas? Cierras los ojos y pierdes la conciencia, pero no creo que eso sea descansar. Y pensándolo mejor, no todos pueden perder algo que nunca han tenido.
No hay tiempo, hay que ganar dinero. Tiempo es dinero. No me hables, no me interrumpas, estoy creando. Crear, innovar, comprar, vender, ganar, apostar, robar, todo se reduce a dinero, dinero, dinero.

Algo me duele, pero no hay tiempo, tenemos que enajenarnos, oh espera, ¿lo dije en voz alta? No importa, mañana no lo sentiré, mañana, mañana. Mañana ya no sentiré ni eso, ni nada más porque no habrá tiempo de nada y a la vez "tiempo es lo que sobra".

Debe haber equilibrio: amigos, novio y familia; fiestas, fiestas, fiestas. ¿Estás disfrutando o sólo pasando el tiempo? Reestructurando, ¿estás pasando el tiempo o el tiempo te está pasando a ti? No importa, mañana no lo sentirás.

La ciudad es la que te consume: centros comerciales, negocios, publicidad, compra, vende, aparenta, pertenece, vive. ¿En realidad estás vivo? Tal vez sólo vives en automático, ¿sabes cuál es mi más grande miedo? Morir y darme cuenta que nunca viví.

¿Estás viviendo o sobreviviendo? ¿Eres o quieres ser? Mañana no lo sentirás, el tiempo es lo que sobra, ¿recuerdas? Mañana ya no estarás. ¿Cuál fue el mejor día de tu vida? Yo todavía no lo vivo. No soy idealista, sólo aspiro a vivir bien lo que resta para mí.

Sería inútil haber ya vivido el mejor día de tu vida, no habría razón para seguir aquí. Yo llegué a desearlo, no quería estar aquí, lo intenté y no pude. Ahora que puedo y que he decidido vivir, intento no sólo sobrevivir.

Para morir únicamente bastan unos instantes sin respiración, y para realmente vivir, se requiere más que un proceso biológico automático.

Sin embargo... no hay tiempo, ¿recuerdas? Hay que caminar, dormir, trabajar, comer, producir. Incluso las relaciones están programadas, las pláticas son las mismas, las experiencias no cambian, todo igual, la monotonía de pronto recibe el nombre de "estabilidad".

Tú controlas tu vida, no ella a ti. ¿Que no habrá dinero? ¿Y qué necesitas? Sólo alimento, lo demás es totalmente dispensable. ¿No me crees? No te apures, mañana lo olvidarás, mañana ya no existirás.

Trascender. Eso sería ideal,lo paradójico es buscar hacerlo de una forma en la que jamás vives del todo por obsesionarte con dicha meta.

¿Lo más parecido al mejor día de mi vida? Cuando me di cuenta que yo controlaba el camino, cuando supe que había despertado de mi letargo y me di cuenta que había tirado parte de mi vida.

No hay tiempo: respira. No hay tiempo: camina. Mañana ya no lo sentirás, mañana ya no existirás.

martes 25 de mayo de 2010

I am a wolf but, I like to wear sheep's clothing...


Lo siguiente lo escribí hace unos cuatro o cinco meses y pensé que jamás me atrevería a publicarlo. Pero como es tan cierto hoy como lo fue en ese entonces, demuestro que no tengo pelos en los dedos y me desnudo ante ustedes mostrando que no soy toda moral, que la niña buena tiene sus grandes defectos. Ahí la respuesta para los que siempre me preguntan porqué no tengo pareja. Gracias.

Nota: La foto de la portada con B. Dalle me encanta y creo que simboliza parte de lo que quiero decir.

__________________________________

Hoy escribo sobre un tema de doble vista (en mi particular caso): las pinchis viejas. Esas pinchis viejas que son catalogadas como “las otras”, zorras, facilotas, provocadoras… me falta vocabulario. Y es que, en qué mente cabe el meterse en una pareja estable… ¿verdad?

Y me desagrado por haberlo escrito, ya que aquí empieza un paradigma de esos que enganchan al sexismo. ¿Viejas? Dejando de lado la connotación negativa que ese vocablo coloquial pueda traer, subrayo el aspecto que la sociedad (y nosotras mismas) apunte el índice hacia el sexo femenino, ¿es que el hombre no tiene decisión? ¿Es que ella se entromete en la relación? No hay tres sin dos, no se baila tango solo, o cualquiera que sea la frase que quieras usar. “Siempre hay un momento, Lo puedo hacer, me puedo rendir a esto, o lo puedo resistir…” (Closer).

Así que desde ahí empieza mi batalla moral por la que no me siento del todo culpable. ¿Qué tan estable puede ser una relación si en cuanto el mono ve a alguien que “es diferente” se lanza encima de ésta?

Razones hay muchas, pueden ser vistas como oportunistas o inmorales, la verdad es que ni mi más recóndita leonesa mocha me ha detenido para querer, pensar, desear o actuar. No sé porqué, sólo hasta que lo razono y lo pienso con cierta frialdad, concibo egoísmo y estupidez por parte de mis actos. Aunque cabe ser dicho que JAMÁS llevaría –ni he llevado- estas acciones adelante a sabiendas de que lastimo a alguien cercano a mí (es decir: que sea el novio, peoresnada, crush, funda o lo que sea de algún amig@).

Creo que todas las personas son buenas y es la tolerancia al dolor lo que las hace rendirse ante el camino fácil del egoísmo y hedonismo que desconocen la verdad y el amor per se. He estado dándole vueltas al asunto. Más que nada en el aspecto de pareja. No me ha funcionado ser divertida, comprensiva, dar espacio para amistades, apoyar incondicionalmente, entregarme, ¿o a caso ves a alguien a mi lado que sepa valorar ésas y las demás características? Por eso quiero cambiar para mal.

No soy la típica buscona de hombres, no soy interesada, ni banal; odio conquistar por medio de la vista, estoy a favor de la atracción intelectual con ayuda de la química. Naturalmente, la psiqué masculina lo percibe de la forma contraria. No soy de las que pretenden, sexúan y olvidan. Soy todo lo que un tipo inteligente y maduro podría querer… claro con excepción de las grandes nalgas, diminuta cintura, diminuto cerebro, criterio y autorrespeto.

Hoy digo, ¿por qué no? Si ése es el camino, te entrego mi cuerpo a cambio de tu alma y tu atención. Hoy no quiero sentir más que tu piel sobre la mía. Carajo… a lo que he llegado parar sentirme querida. Sé que no podré hacerlo, sé que es inherente a mí el entregarme.

Me doy cuenta que el último personaje no me dejó tan descompuesta. He vuelto a sentir la mentada química (o un señuelo de ésta porque últimamente he estado en busca del bendito “clavo” que saque al otro clavo que otro güey se clavó). La ignoraré, no importa de todos modos. Para ellos está primero el sexo. Para mí ahora serán caminos paralelos, sino es que el de los sentimientos acabo por destruirlo. Sólo estorba.

Mierda. Bienvenidos al capítulo uno del diario de una puta con sentimientos y conciencia. Odio las relaciones de pareja, odio más a ésos que las tienen y que no desperdician oportunidad ante una nueva entretención. Odio ser quien los entretenga, quien los tiente, pero la que nunca los posee.

Mis males psicológicos tengo, lo sé. Y probablemente esta conducta dé mucho campo analizable, hoy no me importa o interesa hacerlo pues no se compara el sentimiento de culpa al que sale a flote cuando veo a la pareja en cuestión… unida, “feliz” y sin mí. No que quiera un trío con ellos, no, ja, sabes bien lo que quise decir.

El saber que juegas un papel tan incómodo, que has llegado a ser la tercera en tus propias relaciones es bastante triste; más aún que te brinde satisfacción ser una tentación. Una tentación física, moral, tangible y escondida.

No sé. Escucho a mi hermana, a mi madre, a mi Arwen, a esas mujeres que saben lo que es ser mujer sin tener que cachondear todo el tiempo y calentarle los huevos a los tipos. Las escucho y me piden que recuerde quién soy; escucho ahora a Bebe y su canción me dice que nadie puede hacerme daño y que hoy me voy a querer como nadie me ha sabido querer.

Qué lástima que lo tenga que oír de afuera cuando mi yo interna siempre me lo dice. No necesito de sexo disfrazado de amor, ni de hombres disfrazados de compañía, me necesito a mí completa, en mis cinco sentidos. Mi yin necesita mi yang.

And there's so much at stake I can't afford to waste. I never needed anybody like this before. When I'm not sure what I'm living for, when I'm not sure what I'm looking for.[1] Temptation Waits (Garbage)


[1] Y hay tanto en juego que no me puedo dar el lujo de desperdiciarlo. Nunca antes necesité a nadie de esta forma. Cuando no estoy segura de porqué vivo, cuando no estoy segura qué es lo que estoy buscando.

martes 11 de mayo de 2010

La mejor amante

Estoy en sus cálidos brazos, ésos que fehacientes aseguran mi lugar. Estoy con mi mejor amante, la que busca seducirme cada que se presenta la oportunidad. Y es que es difícil resistirse a vivir en posición fetal, a vivir con los ojos hinchados y los labios rojos. Para mí lo es. Ella es mi zona de confort porque estando ella no hago más por mí, ella habla, siente y hasta viste por mí.

Es una amante protectora y detallista, me guarda ante el odio y las agresiones de otros, me salva de la maldad externa y de la maldad de los más cercanos; me construye una hermosa cerca para que nadie se acerque a lastimarme, no deja que ningún desconocido se acerque... podrían herirme.

Nadie me puede ver cuando está ella, nadie puede convivir conmigo, ella no lo permite. Es una amante celosa y posesiva, me protege del amor de los demás, me protege de la bondad de los más allegados, me protege de que más gente me quiera conocer y querer.

Es la peor de las mejores amantes. Maldita seas. Hoy te pido infidelidad y abandono, mi hermosa depresión, haz como ellos: deja este cuerpo y opta por uno más atractivo.

miércoles 13 de enero de 2010

Dando y dando...

Ahora sí escribo desde el rincón más empolvado de mi mente; aunque, como al inicio de todo, no sea directa y que muchos no puedan entender realmente de quién hablo... aún cuando muchos apostábamos a que me doblaría de dolor el considerar a una nueva persona. Aún y todo... trataré de describir mi miedo.

¿No te frustra la incongruencia del ser humano? Que dice, por ejemplo, que Navidad es época de dar y recibir (¡Ea! Kinky! jaja), pero al mismo tiempo se rehusa a entregarse por completo -espiritualmente- a una persona. Es discordante también que digamos: "año nuevo, trabajo nuevo", que nos arriesguemos en otras áreas y no en la personal (no quiero decir "amorosa"... aunque ya lo dije ¬¬). También en el trabajo nos pueden herir, ¿qué tal y en el camino te atropella una Oruga? Ja, ja! Ta bien pues, eso no.


Conozco personas que son tan amables, que se abren y casi casi te colocan sus vulnerabilidades a un lado de un cuchillo, tan confiadas, tan ... ¿ingenuas? Y luego veo el espejo, veo a una serie de personas a mi alrededor que tan pronto damos indicio de que hay algo que nos gusta en otra persona y lanzamos una broma que opaque lo dicho, lanzamos un ataque para contrarrestarlo.

Pero... ¿por qué carajos se concibe como 'vulnerabilidad' ser honesto contigo mismo y aceptar que disfrutas de otra compañía? ¡Ah! Espera... ya me acordé ja, ja porque si estás en las manos de una persona non grata que te ha estado endulzando el oído con mentiras... pues, permíteme decirte que estás jodid@. Porque mientras tú te estás abriendo, él y su ego sólo se regocijan de ver cómo te traen.

Aceptando que no todas las personas somos malas y asumiendo que cuando ya tienes este nivel de desconfianza eres más astut@, podrás distinguir cuando un vato se acerca sólo para elevar su ego (porque necesita que alguien externo le diga que vale ja) o cuando es un vato que realmente quiere dar y recibir... mm espiritualmente, reitero.

Ay no.. es que, ¡qué cosas! Ja, ja y no me malinterpreten, no estoy triste, ni estoy por darlas por alguien (o a alguien); es sólo esa incertidumbre de qué pedo con el mundo, qué pedo con las relaciones... mientras más creces más complicado es, la gente es más arisca, y el bagaje es más pesado. Por eso hay que seguir al maestro Dexter Holland cuando dice: "just do me a favor and check your baggage at the door" (qué miedo que te canten "she's got issues": www.youtube.com/watch?v=KAfoJMlvzdk).

Y pues ya... no llego a conclusión alguna, sólo que he visto que las mujeres o somos muy ingenuas (aunque no debería ser ingenuidad eso de responder a buenos tratos... es ser un pasado de lanza coquetear si no quieres nada en serio) o muy perras. Y sí, suele pasar que las perras se atrapan a los que "ahora sí" se quieren dar una oportunidad o que los agarran verdes... quiero un verde ja, ja, pero a mi edad ya todos están que se caen de magullados.

Ahí te cuento si me llego a topar con alguno que esté dispuesto y apuesto.

Nota: alguien deme una palmadita en el hombro, he pasado varias tentaciones de irme con tipos que me consienten y me "segundean".

-------------------------------------------------------------------------
"You grieve you learn/ You choke you learn/ You laugh you learn/ You choose you learn/ You pray you learn /You ask you learn/ You live you learn" - A. Morissette

domingo 3 de enero de 2010

Well I guess this is growing up...


Soy consciente de mi ausencia en el blog y.. bueno, también soy consciente de que la razón tiene que ver con que no he querido afrontar lo que siento o lo que cruza mi mente; me he estado escondiendo en lecturas de los sentimientos de otras personas, en escuchar los pensamientos de algunas bandas, en ver y leer entre líneas lo que algún cineasta tiene por decir.


Pero sé que mis escupitajos mentales son una bomba de tiempo y creo que el cronómetro ha llegado a ceros. Esto que posteo no es tan reciente como quisiera y no toca los tópicos que me tienen ausente, pero es algo así como un homenaje a algunos personajes que quiero. Disfruta.

----------------------------------------

Por más que prometí hacer un espacio para hablar de una de mis bandas consentidas, el drama que este semestre ha traído consigo no me había permitido hacerlo. Espera, para empezar requiero comprometerme un poco con algo que emana de mis labios (bueno, dedos). No es sólo una de mis bandas consentidas, no es sólo uno de mis pilares, no fue sólo mi respaldo al ir creciendo; no es sólo Blink 182, es mi banda favorita.


El parte aguas para mi desarrollo musical (que sigue en pie), mi crecimiento filosófico (aunque sus canciones hablen de chaquetas y popó) y mi adolecer. Probablemente es demasiada carga para una banda, ser parte de la vida del consumidor con el ticket 0001234. Pero nunca fueron mi modelo a seguir, ni eran mis deidades, tampoco pensaba que
los pedos de Mark eran algo sagrado, ni veía los tatuajes de Travis como arte contemporáneo. Hasta eso que no. Sí tuve mi etapa ‘acosadora’ en que buscaba información de sus vidas personales y demás, pero ¡hey!, todos lo hemos hecho alguna vez, ¿no?... ¿No?


Como sea. Irónicamente a las actitudes que se apoderaron de mí una vez que llegaron a ser mainstream, los conocí a través de MTV. Estaba iniciando la secundaria, la pubertad, una nueva etapa familiar, había muchos cambios. Y
“Enema of the State” estuvo ahí para apaciguarlos.


No que sea algo que me enorgullezca pero, con este grupo aprendí todo el vocabulario soez que poseo (en Inglés y en Español… bueno las que me faltaban en Español). En mis clases de Inglés espantaba a los maestros con mis preguntas como:
“¿Qué significa ‘blow job’?”. Recuerdo que a mis “amigas” les desagradaba que escuchara esa música: “era muy ruidosa”; mi hermana les decía a mis papás que tenían letras muy groseras, y mi hermano me solapaba diciéndoles: “Está bien, déjenla que conozca más. Preferible esto a que se haga una militante Spears”.


Eran pocos los que los conocían y eso me gustaba. Me hacía sentir única, así que indagué y escuché más de su música. Cada cumpleaños/navidad (que es la misma pendejada para mí) o intercambio, pedía discos de Blink 182. Aunque ya los hubiera oído, quería la colección. Cabe mencionar que tanto
Buddha, Cheshire Cat y Dude Ranch eran importados y rarísimos de hallar.


Y así, cada problema, cada situación tenía como soundtrack alguna canción de batería rápida, guitarra distorsionada y la voz
gallienta de Tom o de Mark –que fue la primera con la que me entoné al cantar-. Me encantaba que me miraran feo por escucharlos, me sentía rudísima cantando “Family reunion”. Luego, como ya te había platicado, conocí a mi Master Yoda en las clases de Inglés y me ayudó a encontrar sonidos similares.


Fue por Blink 182 que me hice de un grupo de amigos más pensantes… o revolucionarios por lo menos. Estaba en primero de secundaria y discutíamos en el receso los VMA’s de la noche anterior donde se habían presentado Eminem, Blink 182 y creo que Britney. Yo mencioné que Tom no se había entonado nadita al cantar, lo decía sólo hacía mis “amigas” y un "alguien" discutía con su amigo –que estaba con un ojo al gato y otro al garabato- cuando el último dijo: “¿ya oíste, Gama? Está criticando a Blink”. Comenzamos a discutir, concluyendo en la alegría de que éramos los únicos de esa bola de seis personas que no se preguntaban con cara idiota:
¿quién es Blink?


A la par conocí a otro chavo que se hizo de mis mejores amigos en secundaria, él oía a Limp Bizkit y mezclamos intereses sonoros. Luego se nos unió el buen Pereza para completar el grupo blinketo. Un año más tarde, un güero cabezón al que le decían Tito tocó en un festival y vi que su guitarra tenía una calcomanía de Blink 182 y otra de Green Day. “¡Guao! Otro alien que sabe de música”, pensé. Terminó de tocar, hablamos, nos prestamos discos y fuimos mejores amigos de ahí hasta… ¿ahora? No, ya no, ja.


En ese último año de secundaria Blink 182 empezó a salir del anonimato con
“Take off your pants and jacket”, hasta mi noviecillo de ese entonces compró el disco con tal de saber cuál era el punto de mi locura por ellos. Pero, sabes, no era tanto sobre la adrenalina de saltar al ritmo de las rolas, no era tanta la identificación que sentía con las letras, era más la identificación con ellos. Al verlos en “The Urethra Chronicles” era como ver a mis amigos menseando. Tal vez es estúpido, pero es real.


Escuchar las tonterías que tipos veinteañeros tenían por decir era divertido. Era la banda sonora perfecta para ir a patinar, para jugar en el play, para echarnos nuestras “cheves” a escondidas, para hacer ‘jackass’, para reír y para consolarnos de los primeros corazones rotos… sí, otra vez la pendeja analogía del corazón.


Al entrar a preparatoria ya éramos más: Pereza, Kike, Tito, Gama, Lupito y yo.
Mis mejores compis de preparatoria. ¡Ah! Pero es que no te conté, Tito y Gama no se hablaban hasta que los presenté y de ahí su primera banda: Patán. Así que el andar de allá para acá en los primeros toquines, el ser la bolita de mensos que adoran a DeLonge porque no le importa ser un perfecto tonto, ésa era nuestra especialidad.


En enero de
2004 al navegar por Internet, tras haber visto que Blink 182 estaba por dar su enésimo tour por el globo sin pisar México, empecé a ver algunas páginas que tenían el rumor de: “Blink 182 viene a México”. Acababan de sacar su disco homónimo, que terminó por sacarlos del anonimato, así que me permití ilusionarme. Días después la noticia se confirmó. Fue un sábado 6 de marzo cuando compramos los boletos para el 23 de abril en el Palacio de los Deportes. Ahí estuvimos: Tito, Gama y yo. En lo que fue, el mejor concierto de mi vida.


Lo chistoso es que físicamente sí llegaron a ser nuestros modelos a seguir (sí, también para mí aunque fuera niña, les recuerdo que en prepa me valía madres y yo quería ser punk): pantalones caídos, con cinto de estoperoles, playeras Hurley con alguna de manga larga por debajo, Converse, Adio o Adidas; perforaciones en el labio, cabello de colores, uñas negras, patrones de cuadros negros y blancos…


Poco a poco cada uno fue tomando su estilo (de vida y de vestir). Y al día de hoy un casi diseñador, un casi arquitecto, un mercadólogo, un contador y dos casi comunicólogos siguen reuniéndose –mínimo- cada cumpleaños para escuchar Blink 182 y recordar la vieja escuela.


“Because I know the things that are important to me. Because life is too short to belong.– Zulu (Blink 182)

domingo 22 de noviembre de 2009

Casi sin título

Simplemente creo que debo resistir la tentación de abrirme tanto en este espacio. Pensé en dedicarle esta redacción al amor de mi vida y el que iba a ser el lineamiento principal de estas líneas.


Mientras tanto te platico que otro de mis amores es el cine. No soy la persona más diestra en estos temas, ni me considero culta, ni cinéfila, ni nada, sólo me dejo llevar por las historias… no es cierto, a veces hay películas con pésima trama pero que me atrapan por la música o por la fotografía. En fin, mi triada perfecta para elevar el placer sensorial es una película con buena música (y/o efectos de sonido), buena historia y buena fotografía.


Estoy entrando en terreno peligroso al usar el adjetivo resbaladizo: “bueno”, recordemos que todo es relativo. Para mí, decir que una película tiene buena música no significa que toda la banda sonora deba estar llena de Beatles, Nirvana, Blink 182 y Frou Frou… mierda, no, no soy tan tonta como para cerrarme de esa forma. Mi idea se refiere a que la música vaya al tono de las escenas, que haya una melodía llena de bajos y violines (trillado, lo sé) cuando el monito va desolado, cabizbajo y con las manos en los bolsillos caminando a contra corriente sobre una calle atestada de gente.


Acepto no saber mucho de fotografía, no ser observadora y ser miope (…ndeja), pero sé cuando algo me gusta visualmente. Sé que me gusta ver personas sonriendo y frunciendo el ceño a causa del sol que los enfrenta; sé que me agrada que un color sobresalga, y más cuando éste es magenta o rojo y los demás son en escala de grises; o cuando hay toda una gama del mismo color en la película. Me gusta que los actores estén maquillados para no parecerlo (¿?), aunque… bueno, eso ya depende más del tipo de historia que se cuenta.


No ahondo en lo de qué sería una buena historia para mí porque creo que ahí influye aún más el bagaje cultural/emocional/idealista que se carga en el inconsciente. Pero una de mis consentidas está a cargo de Cameron Crowe, también creador de Say Anything, Jerry Maguire (otra favorita), Vanilla Sky y Elizabethtown.


Almost Famous (Casi Famosos), también conocida como Untitled (sin título) –aunque la versión llamada así es la extendida-, salió en el año 2000 y relata la historia de un adolescente aspirante a periodista que se va de gira con su banda favorita para escribir un artículo –que luego pasará a ser el reportaje principal- nada más y nada menos que para la revista Rolling Stone. Sin duda creo que por ahí empieza la razón de mi agrado particular por esta historia, es algo así como el sueño de mi vida visto a través de los ojos de William Miller.


Es 1973 y el rock está en su mero apogeo (aunque Lester Bangs menciona que ya se acabó), la psicodelia aunada al amor y paz están en toda la historia, tal como el amor a la música. Se siente, casi lo puedes oler, es como una utopía musical (nombre que le di a una historia que escribí después de varias situaciones “parecidas”). Me encanta la idea de que los personajes principales hagan todo por la música, que sea sinónimo de felicidad. Aun cuando Bangs (Philip Seymour Hoffman) sugiere que el rock and roll está cambiando de ser una forma de arte a ser un centro de ganancias económicas.

Y bueno… ¿qué decir de las groupies? Perdón, perdón, quise decir “band-aids” (algo que tiene una traducción doble debido al significado sin el guión que es algo así como “curita” o “bandita”; y por separado sería: ayuda-bandas… o algo parecido). Esas chavas que al principio creí que odiaría, pero que al final terminé sintiéndolas como mis amigas, como una parte de mí, como esa Lorena que fui en preparatoria. Viviendo por la música… y los músicos.


Tengo muchas escenas favoritas: la de la alberca, donde Russell le pide a William apagar la grabadora y ser su amigo por esa noche; la del hotel Hyatt, la del primer backstage, pero creo que la que se las lleva es la del camión (Doris) donde “Tiny Dancer” es cantada por todos los pasajeros, William le dice a Penny Lane que necesita irse a casa y ella le recuerda que ya está en ella (http://www.youtube.com/watch?v=7Qn3tel9FWU).


The only true currency in this bankrupt world is what we share with someone else when you're uncool[1].



[1] La única moneda verdadera en este mundo en bancarrota es la que compartes con alguien más cuando no estás en onda.

sábado 14 de noviembre de 2009

Mindfreeeeeeeeeeeeaaaaaaaak!!


Después de un estrés que creí que se haría escuatro (aaaah qué mal chiste) vuelvo a postear algunos pensamientos que llegan a ser aterrizados.

Ha pasado de todo últimamente, eso me agrada; aunque como bien platico con mi mejor amigo, desde agosto mi vida ha sido el guión perfecto para una taquillera o bien para reality show (lo que deje más $ jaja) y cuando creimos que la situación se calmaba... mocos, que llega el material para la temporada 2 con invitados especiales, nuevo elenco y escenas jamás vistas de la temporada anterior ja.

Lo descifrarás en futuras columnas o posteos nocturnos.

---------------------------------------------------

¿Sabes qué es raro? Que no sepamos definir lo que es raro. Que existan parámetros en medicina que definan lo que es normal, pero en cuanto a sociedades todo sea relativo. Mientras que en unos lados es aceptable que golpeen a las mujeres, en la nuestra no lo es.


Todo depende de la perspectiva. Hay una frase de una canción que dice “nada cambió… sólo tu perspectiva”, es bastante buena si te pones a analizarlo. Mencionemos algunos adjetivos que se usan para describir algo raro: extraño, bizarro, excéntrico, y ahora que lo busco en Internet, encuentro sinónimos bastante positivos como: peculiar, insólito, or!ginal, excepcional; y por otro lado: demente, loco, lunático, etc. En nuestra sociedad es esta última acepción la que tenemos más arraigada.


Aunque déjame te platico que uno de los que mencioné como sinónimos, la palabra “bizarro” significa exactamente lo contrario a lo que tenemos concebido. La Real Academia de la Lengua Española lo define como generoso, espléndido, valiente. Así que, de antemano siéntete afortunad@ si te han llamado así. Yo lo estoy.


Y si bien te lo dijeran con una carga “negativa” en el significado, seguiría insistiendo en que lo apreciaras y es que, qué desperdicio ser ordinario. Déjame te platico de dos que tres anécdotas. Si bien dicen que cada cabeza es un mundo, supongo que el mío está en un sistema solar paralelo y a miles de años luz del “esperado”. Cuando estaba en preparatoria esto era más notable y la verdad es que yo lo hacía todavía más. Siempre he dicho lo que pienso, mas en ese tiempo lo extenuaba con mayor pasión y convicción. Ahora creo que ya me (mal) acostumbré a que nadie entienda lo que emana de mis labios.


El colorido de mi cabello empezó como una expresión en desacuerdo sobre los estereotipos de belleza establecidos en nuestra sociedad, funcionó por un tiempo. Lo más “pro” en ese momento para comunicar esa filosofía eran las perforaciones y los tatuajes, yo me vi un poco tardada en ese aspecto, en parte porque en mi casa los tabúes de estética apenas estaban modificándose y por otro lado porque, ¿qué tan diferente sería en realidad? Solamente estaría siguiendo a una manada distinta. Yo voy a mi propio paso, bajo mi propio ritmo. Únaseme quien quiera, desconozco el destino, pero sé que quiero tomar el camino difícil. “Verdad o felicidad… nunca ambas” Sigo eligiendo la primera.


Así que bueno, en prepa era la “rara” porque no me maquillaba como las demás, porque detestaba que mi falda pasara por arriba de mis rodillas, porque prefería entrar a clases que echarme la pinta; porque no fumaba, porque no zorreaba, porque cuando mi “ñoñómetro” empezó a funcionar ya no había quién lo parara. Porque eso de “valores” ahora resulta que sólo lo conocen los adultos… ah y yo, que –dicen- tengo alma de “treintañera”.


De los cumplidos más excitantes que he recibido menciono algunos (claro que necesitas más contextualización y si me la pides en persona, te la doy): primero, en un poema bastante fuerte escribí que no quería ser un objeto sexual, y que si eso conllevaba a ser bonita, tampoco lo quería ser. Un hombrecillo me dijo que sentía lástima porque de todas las cosas que puedo lograr, ésa era la única que jamás podría alcanzar (éste es el momento donde dices: “aw, cosita”). Otra persona me dijo que yo poseía una de las mentes más complejas que él conocía. Qué buen cumplido.


Muchos se van con la idea de que lo raro es malo, que lo raro es chistoso, y que lo chistoso es pariente de lo feo. A mí me importa un bledo qué es feo, qué es chistoso y qué es extraordinario. ¿Quién lo determina? ¿La sociedad? Fue la misma la que me hizo así, es algo así como la Utopía de Moro, ¿cómo le pides a un ratero que sea algo diferente cuando tú lo has inculcado a ser lo que es?

No quiero cambiar, he estado en esas crisis en las que te arrepientes de ser honesto, de entregarte cada día sin importar cuánto te hayan lastimado, de ser responsable aunque el huevón tenga el trabajo anhelado, de ser buena persona a pesar de que la vida no responda. De seguir ambicionando el equilibrio, aún cuando en estos momentos mi estabilidad se base en mi oscilación.


---

Nota: La foto no tiene nada que ver con el texto, es para deleite mío. Muajá! (risa del Dr. Chun-ga)